Cuando se trataba de brindar un servicio público a costo, se buscará ahora generar ingresos y ser competitivo. Consciente de la necesidad de cambio, el ICE se ha estado transformando a lo largo de los últimos años, para tener una organización estructurada al estilo de los operadores internacionales (integrando el modelo eTOM), saturar el mercado con diferentes redes (GSM, Edge, 3G, WiMax, ADSL,…) y poder manejar nuevos servicios.

La relativa calma actual es el preludio a la batalla. Se presiente la llegada de operadores medianos como Digicel o Millicom, y otros grandes como Telefónica y América Móvil.

En comparación con estos jugadores, el ICE parece limitado:

  • Pocos clientes (sólo en Costa Rica), y un cierto atraso en cantidad de teléfonos celulares por habitantes (sabiendo que es en este sector que los ingresos por abonado ARPU son estratégicos),
  • Una capacidad a lanzar nuevos servicios nuevos limitada,
  • Un mercadeo básico, ya sea en segmentación mercadotécnica, creación de ofertas o posicionamiento de imagen,

y en consecuencia una probable incapacidad a generar diferenciación en mercados fuera de Costa Rica.

El ICE es único y tiene armas únicas:

Pero al mismo tiempo, el ICE posee una serie de argumentos muy competitivos:

  • El ICE brinda servicios no solo de telefonía e Internet, sino también de electricidad, y eso con una cobertura nacional destacable.
  • El ICE está consciente que su fuerte es la infraestructura y la ingeniería, no la generación de servicios, y está formando ecosistemas para aliarse con proveedores de contenido (televisión, aplicaciones internet), siendo ellos el proveedor del conteniente (la red).
  • Pese a las críticas que ha sufrido en los últimos años, ya sea por deficiencia en el servicio o por la propaganda en contra (el periodista Camilo Rodríguez constató que las portadas de La Nación regularmente denuncian los problemas con el ICE, mientras los logros salen discretamente en las páginas interiores), el ICE posee un capital emocional fuerte ligado con la historia de éxito de Costa Rica.
  • Aún sin haber tenido un sistema de conocimiento del mercado con segmentación, el ICE tiene casi 60 años de conocer sus clientes costarricenses y domina la idiosincrasia nacional. El ICE es de sangre costarricense, el ICE ha estado, está y estará en Costa Rica.
  • El ICE es el operador dominante en Costa Rica, lo cual significa que los nuevos entrantes deberán de pasar por su red y pagar los debidos derechos para la interconexión definida por el regulador SUTEL.
  • El ICE tiene tarifas muy competitivas a nivel mundial (en celular, segunda tarifa más baja del mundo!), y ha creado costumbres de consumo correspondientes (Costa Rica es el segundo país del mundo donde más se usa el celular por usuario!).

El recién nombrado regulador SUTEL está en estos días siendo probado por los nuevos entrantes y por el ICE, por lo que tiene que demostrar ahora su independencia y su capacidad a plasmar en la realidad los lineamientos estratégicos definidos por el viceministerio de telecomunicaciones del MINAET. Esta necesidad de distinción de la SUTEL para promover exitosamente la apertura no va a ir a favor dal ICE.

La apertura está en camino: ¿Qué va a pasar ahora?

La cultura “abogadista” muy fuerte en Costa Rica - y que el ICE domina perfectamente - que implica un rol clave de la Asamblea Legislativa, de la Contraloría General de la República, de la Sala Cuarta, y ahora de la SUTEL, podría traducirse en una serie de batallas legales entre los diferentes actores, que entorpecerían novedades y acciones en el mercado, dándole más tiempo al ICE para ocupar terreno.

En particular se necesita del ICE una colaboración activa para realizar el ordenamiento del espectro de frecuencias para permitir la llegada de nuevos operadores en telefonía móvil, o para abrir su red mediante la interconexión para brindar calidad de servicio a los nuevos entrantes que usarían el core de la red para servicios de internet.

En todas estas situaciones, el ICE está en una posición de fuerza.

Por otro lado, la competencia llegará en Costa Rica con una profunda experiencia en brindar servicios de valor agregado y ofertas comerciales atractivas, y probablemente atacará los segmentos de más alto potencial (empresarios, clases altas) con servicios avanzados de telefonía móvil (3G con geolocación, sitios de comercio electrónico móvil, banca electrónica) e Internet (Televisión por Internet, telefonía IP gratis, etc.). Pero no hay que obviar que la crisis mundial es un factor que podría reducir el impulso de los nuevos entrantes en Costa Rica.

Además, el ICE ya ofrece el Blackberry , tendrá lista su red celular 3G Huawei al fin del este año, y ya está preparándose para brindar televisión sobre internet (IPTV). El ICE va a perder participación de mercado en Costa Rica, es inevitable, y sólo la podrá compensar tratando de ofrecer una diferenciación:

  • En mercados que podría atacar (en la región) siendo competitivo en precios como lo ha hecho en Costa Rica,
  • Creando una oferta de valor inalcanzable para la competencia, por ejemplo aprovechando de su posición de proveedor de servicios de telecomunicaciones y de energía creando ofertas de telecomunicaciones sobre la red eléctrica (PLC),
  • Proveyendo facturas únicas para su portafolio de servicios o bien
  • Incursionando el prometedor campo del M2M, es decir permitiendo el control remoto e inteligente de dispositivos domésticos o industriales como refrigeradoras, sistemas de seguridad, portones, cámaras de vigilancia, máquinas, etc.

Telefónica de España o France Telecom, eran hace 10 años empresas públicas, nacionales, tradicionales, altamente sindicalizadas y renuentes al cambio. Hoy son actores mayores a nivel mundial, pues lograron mantener un dominio sobre su mercado domestico para desarrollar argumentos de competitividad propios en otros mercados. El ICE tiene todas las armas para hacer lo mismo en Centroamérica.

La pregunta que permanece es: ¿Podrá el ICE hacerse competitivo sin traicionar su cultura costarricense, social y técnica? El fin del año 2009 dará primeros elementos de respuesta.