¿Se está preparando su empresa para la crisis?
Por Gilles el martes 9 Diciembre 2008, 23:36 - Crisis sistémica - Enlace permanente
Hace unos años de esto, un amigo andaba de
vacaciones en Florida, disfrutando las calles de una ciudad típica de esta
región, cuando repentinamente se dio cuenta que pese a que la tarde estaba
apenas empezando, las calles se iban vaciando: de los carros, de la gente,
algunos dirigiéndose hacía edificios públicos, otros para su casa, y que las
tiendas estaban cerradas… ¡Hasta McDonald’s estaba cerrado en el pleno día!
Algo excepcional tenía que estar pasando. Fue hasta regresar a la habitación de
su hotel que surgió la explicación: fuertes vientos azotando y un huracán al
acecho…
Qué interesante ver como esta ciudad poseía la información de la amenaza por anticipación, que le permitió tomar medidas preventivas adecuadas: adaptar las estructuras al golpe, alejarse de ellas cuando existe un riesgo de que no lo aguante, detener la actividad por un momento… y qué interesante observar como el turista se salvó al mirar lo que acontecía. De haber estado más lejos de esta actividad, más lento o distraído… la historia hubiese sido otra.
Hoy la crisis financiera y sistémica mundial ya no es una amenaza sino una realidad. Por suerte, la mayoría de las empresas de Centroamérica no están en la costa donde llegó el huracán. Sin embargo, hoy es vital acceder a una información precisa para tomar las medidas adecuadas, antes del golpe.
Pero prácticamente, ¿qué hacer?
1. Informarse y actuar
El sector turístico ya está sintiendo una baja en el flujo de clientes. ¿Pero qué tipo de clientes? Si bien un mercado tradicional norteamericano hoy afectado por la crisis viajará menos, significa que otro grupo, que apuntaba a destinos más onerosos (Europa por ejemplo) se convierte en un nuevo mercado potencial. Con la condición que la oferta se adapte a las necesidades de este público meta diferente.
Es hora de hacer un diagnóstico en su empresa, de identificar fortalezas y debilidades, oportunidades y amenazas. Y concluir este ejercicio con un plan de acciones concretas y de inicio inmediato, con etapas, fechas y responsables.
2. Reducir gastos y optimizar el manejo
financiero
Una empresa es como un gusano. Se le puede cortar un pedazo, pero luego volverá a crecer. Con la condición que se guarde intacta la cabeza. La cabeza de una empresa es su core business: en la industria es la capacidad de producción, en los servicios un conocimiento.
A partir de ahí, es importante sentarse para entender como funciona la empresa de punto a punto. Pero ojo con perderse en detalles: lo perfecto es enemigo de lo bueno, y cada hora cuenta.
Un rediseño de los procesos permitirá facilitar ciertas operaciones: ¿Para qué soportar a lo interno la función de contabilidad o de mercadeo si existen modalidades para manejarla de forma flexible según la necesidad en outsourcing?
Si no se puede justificar una inversión pesada en IT, y en lugar de detener un crecimiento necesario a la estrategia de la empresa, ¿por qué no contemplar soluciones alternas? Existen opciones de outsourcing, de alquiler de equipos, de SaaS en donde no se adquiere una solución tecnológica, sino que sólo se paga el servicio por mes y por usuario.
Además, cuando cada dólar cuenta, se hace interesante pensar en las opciones de software gratis, de soluciones de telefonía sobre IP gratis, de plataformas de trabajo colaborativo accesibles, etc. Sobran opciones de calidad.
Aparecen muchas ventajas con el modelo de externalización: se reduce el CAPEX y se maneja un OPEX flexible según su necesidad del momento para crecer o reducir la actividad. Su empresa puede enfocarse en su core business, y se aleja de la complejidad de funciones anexas como el soporte de IT u otras funciones estándares (contabilidad, etc.), dejándolas en manos de expertos responsables contractualmente.
3. Manejar y acompañar a las personas
Es probablemente el punto más crítico. Existe una tendencia muy comprensible en muchas empresas de mantener un discurso optimista y ganador pase lo que pase. El problema aparece cuando el personal se da cuenta que ya no corresponde a la realidad, y de ahí se rompe la confianza y desde luego la motivación.
Tampoco se trata de ser pesimista, sino honesto. Es indispensable que un liderazgo transmita el sentimiento de pertenencia: estamos todos en un mismo barco que se enfrenta a la tormenta, y la responsabilidad de cada uno es indispensable.
En estas épocas en las que las personas son cada vez más informadas y participativas con la ola del 2.0, hay que aprovechar esta riqueza y no dudar en comunicar con franqueza y seguridad, y también promover la retroalimentación, el intercambio de ideas. Existen plataformas tecnológicas basadas en web para realizarlo, a bajo costo. El peor enemigo es el aislamiento. Muchas ideas de mejora o alertas pueden surgir rápidamente y sin costo, de parte de empleados que conocen su trabajo cotidiano mejor que nadie. Muchas ideas también pueden provenir de socios externos, proveedores o clientes, y hasta competidores que pueden participar a este trabajo colaborativo, con las mismas herramientas. Mejorar la organización con herramientas accesibles y abiertas genera productividad.
En fin, también es de la responsabilidad de la empresa prever posibles despidos, empezando con el manejo de este trauma para el personal. Sin comunicación, cada uno se encerrará con miedo al próximo corte, afectando de mucho la productividad. Con comunicación responsable, se puede ayudar a las personas que se van, y fortalecer las que quedan. En fin, es importante contemplar sistemas de Knowledge Management para capitalizar el conocimiento de los colaboradores y facilitar su uso a lo interno.
Frente a la ola fuerte, muchos agachan la cabeza esperando a que pase. A este juego, sólo los más robustos y visionarios sobreviven. Al contrario, el estar atento, informado y rápido para actuar permite aprovechar los cambios del entorno para posicionarse primero en nuevas oportunidades. ¿En su empresa, qué se está haciendo para preparar la crisis?